CAÍN Y ABEL EN LA IGLESIA

"Las ofrendas de Caín y de Abel" (80)

Pastor Henry Vivas (WhatsApp +505 8960 5699)

¿Por qué Dios rechazó la ofrenda de Caín y solo aceptó la de Abel? La ofrenda de ambos hermanos era el fruto de sus respectivos oficios, Caín como agricultor y Abel pastor de ovejas. A Dios le desagradó la ofrenda de Caín, porque en su Omnisciencia ya sabía de la maldad que anidaba en su corazón.

Caín era un instrumento del diablo y todas sus obras eran malas, según (1 de Juan 3:12). Cuando Dios reprendió duramente al altivo Caín, primer asesino de la historia, al recibir el veredicto, en vez de arrepentirse por su crimen se preocupó más por la severidad del castigo: (Génesis 4:13).

Caín y Abel son el prototipo de dos clases de cristianos en cuanto al culto que ofrendan al Señor. Los "Abeles" son los que adoran a Dios con un corazón limpio y sincero. Los "Caínes" son aquellos que no conocen la humildad por su corazón orgulloso, arrogante, soberbio. (Génesis 4:4).

En (1 de Corintios 3:1), el apóstol Pablo llama "hermanos" a ciertas personas de la iglesia de Corinto, cuyo comportamiento no tenía nada de espiritual y sí mucho de carnal. Eran como "Caínes" a quienes Pablo dice en (1 de Corintios 3:3): "... porque aún sois carnales, pues habiendo celos...".

Caín ardió de ira y de envidia al ver que Dios miró con agrado la ofrenda de Abel, cuyo inocente corazón le impidió detectar el engaño de su hermano para asesinarlo. Ante la pregunta de Dios, un Caín irrespetuoso y altivo le contestó que él no era cuidador de Abel.

Aquí está retratada la parábola del trigo y la cizaña en la Iglesia y en el mundo: (Mateo 13:24). Dos tipos de gente, buena y mala, carnales y espirituales, hijos de Dios e hijos del diablo. Dos actitudes: humildad y orgullo. Ambos fueron creados por Dios, no es que Dios hizo a uno bueno y al otro malo.

Cada uno en su libre albedrío escogió lo que quiso ser. Abel no le llevó a Dios cualquier ofrenda, sino lo mejor, no le llevó lo mediocre, sino lo excelente, no le llevó lo último ni lo "más o menos", sino lo primero, lo especial. Llevó las ovejas más gordas, limpias y cuidadas.

Un cristiano que quiere agradar a Dios debe ser como Abel, hacer todo de corazón como para el Señor, y no para los hombres: (Colosenses 3:23). En cambio, Caín ofrendó por compromiso, con desgano, no le salió del corazón. Los "Caínes" hacen las cosas porque se las piden, no porque les nazca.

Dice (Romanos 12:1): "Así que hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios...". Antes, las ofrendas eran el sacrificio de animales, hasta que Cristo puso fin a esa práctica al ser sacrificado como Cordero Santo.

Un Cordero Santo que fue tentado en todo, pero nunca pecó: (Hebreos 4:15). Ahora los cristianos adoramos a Dios en espíritu, alma y cuerpo, en sacrificio no de muerte, sino de vida, inteligente, racional, conectados con Dios para serle una ofrenda agradable en todo momento.

(1 de Tesalonicenses 5:23): “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”. Es un decir que vamos a la iglesia, porque la Iglesia somos todos unidos como Cuerpo de Cristo.

De igual manera, es un decir que vamos al culto, ya que el culto a Dios somos nosotros mismos. Todos los cristianos tenemos que ser un culto permanente al Señor donde quiera que nos encontremos y no solo en la congregación. Un culto de vida en paz, santidad y obediencia al Señor.

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