CUANDO DIOS TE LLAMA A SERVIRLE EN SU OBRA

"Cuando Dios te llama a servirle en su Obra" (59)

Pastor Henry Vivas (WhatsApp +505 8960 5699)

(1 de Samuel 3:4): "Dios llamó a Samuel y él respondió: Heme aquí". Toda persona que obedece la Voz de Dios y sigue a su Hijo Cristo, tiene un llamado particular para predicar el Evangelio como el Señor nos lo encomendó en (Mateo 28.19): "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones...".

Sin embargo, hay llamados especiales dirigidos a personas a las cuales Dios les dio dones de liderazgo para estar al frente de un ministerio, y las preguntas que se hacen quienes son sinceros consigo mismo son: ¿Cómo saber si Dios me llamó? ¿Cómo saber si no me estoy poniendo yo o el hombre?

Entre todos los que hemos sido llamados por Dios a ejercer un liderazgo ministerial, no todas las experiencias han sido iguales. Hay casos de quienes atestiguan tuvieron una visión, un sueño, recibieron una palabra de ciencia o de revelación, o escucharon una voz audible.

Una de las señales inequívocas en una persona que ha recibido el llamado de Dios para servir en un ministerio, es una inquietud, una íntima convicción que le provoca servir al Señor con entrega y pasión desde lo más profundo del corazón, a pesar de las críticas, como le ocurrió al profeta Jeremías.

(Jeremías 20:7): "Me sedujiste oh Señor...". Jeremías sintió lo mismo que experimentan hoy muchos por servir fielmente al Señor. A quien Dios llama, así como Jeremías, nunca querrá abandonar su llamado, aunque llore, ya que se siente prisionero de Cristo, pero por amor: (2 de Corintios 5:14).

El llamado ministerial de alguien a quien el Señor ha escogido, es algo así como escuchar el toque de una puerta de manera permanente. Si no abre la puerta sentirá desasosiego, no estará tranquilo, pero si la abre para rendir su voluntad al Señor, pasará todo lo contrario: paz, gozo, libertad.

Toda persona con un llamado de Dios al liderazgo ministerial, debe saber y estar claro que quien la llamó es Dios y no al revés, que quien la llamó es Dios y no el hombre. A Abraham, Moisés, Samuel, David, Pablo etc., fue Dios quien los llamó primero, ellos nunca buscaron a Dios inicialmente.

Alguien con llamado de Dios amará más servir que ser servido. Será consciente de que su recompensa viene de Dios y no de la gente que muchas veces le pagará mal. Además, nada siente como una carga pesada, ama la Obra. Siempre estará dispuesto a dar lo mejor y hasta la milla extra: (Mateo 5:41).  

Quien tiene un llamado especial de Dios para ejercer un ministerio cristiano, está dotado de una gracia especial concedida por el Señor conocida como carisma. Todos notan esa gracia especial porque "atrapa" fácilmente a la gente, pues todos perciben los dones y talentos que posee.

La persona llamada a ejercer un ministerio siempre tendrá Respaldo de Dios, se verán frutos y sentirá pasión y vocación por su trabajo. Quienes poseen un llamado de Dios al liderazgo, tienen un mayor fervor por servir en la Obra del Señor, por encima del deseo regular de los demás.

Las almas perdidas sin Cristo son su preocupación. La oración y el estudio de la Biblia ocupa un lugar preponderante en su vida. Su capacitación para ser un líder eficaz proviene del Espíritu Santo. No hay otra cosa que lo apasione más, que querer prepararse cada día para servir mejor al Señor.

Claves para ejercer el llamado ministerial: Obedecer la Voz de Dios. (Génesis 12:1): "Pero Dios había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela...". (1 de Samuel 3:4): "Dios llamó a Samuel y él respondió: Heme aquí". Dejarse dirigir por Dios y mirar solo a Cristo. (Filipenses 3:14).

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