DIOS YA TE DIO LA VICTORIA

"Dios ya te dio la victoria" (71)

Pastor Henry Vivas (WhatsApp +505 8960 5699)

El pueblo judío que llegó a Jericó, una ciudad súper fortificada que se interponía en su ruta a la Tierra Prometida, lo componía una generación que dejó atrás a los que murieron en el desierto donde caminaron 40 años por la rebeldía para con Dios que los libertó de la esclavitud en Egipto.

De la inmensa muchedumbre que salió de Egipto, solo dos personas entraron a la Tierra Prometida: Caleb y Josué, dos guerreros que marcaron la diferencia, porque cuando fueron parte de los doce espías exploradores de Canaán solo ellos estuvieron dispuestos a tomarla: (Números 13 y 14).

En esa ocasión, Israel estuvo a punto de entrar a la Tierra Prometida, pero el miedo se apoderó de la mayoría y más bien despotricaron contra Dios. Es ese miedo que paraliza al ser humano frente a un gran reto, pero con Dios no debemos temer, pues es el mismo Dios que le dio la victoria a Josué.

(2 Timoteo 1:7): "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía...". El pueblo estaba ante otro gran obstáculo y vaya que sí lo era, ya que según (Josué 6:1), las puertas de Jericó estaban bien cerradas. Pero seguro Josué había aprendido que con Dios no hay imposibles y su avance era irreversible.

Todo esto nos enseña varias cosas: que alcanzar nuestros anhelos cuesta mucho y tiene un precio, no obstante, lo único que tenemos que hacer es poner de nuestra parte peleando nuestra bendición, puesto que el resto lo hará Dios y la victoria ya está garantizada por la Palabra del Padre Celestial.

La victoria del cristiano proviene de una combinación entre lo Divino y lo humano. Dios hace lo suyo y nosotros lo nuestro. Esto se comprueba en casos, por ejemplo, cuando Jesús antes de realizar un milagro ordenó a la gente que no se quedara de brazos cruzados como simple espectadora.

Antes de resucitar a Lázaro, Jesús dio la Orden que fuera quitada la piedra de la tumba, antes de convertir el agua en vino, mandó a los hombres que llenaran las tinajas de agua, antes de la pesca abundante, pidió que volvieran a echar las redes en su Nombre, etc.

(Josué 6:2) dice: "Yo he entregado en tu mano", no dice: "Te voy a entregar". Antes de que Israel emprendiera el ataque para derribar los muros de Jericó, ya Dios había dado la victoria, porque Él llama las cosas que no son como si fuesen, son un hecho, aunque no hayan pasado: (Romanos 4:17).

Debemos hacer nuestra esta Palabra y confiar que Dios va adelante como Poderoso Gigante: (Jeremías 20:11). Solo hay que creer con esa fe que agrada a Dios. Dar por hecho que, aunque ahora miremos algo difícil, si nos humillamos en oración, los muros caerán en el Nombre Poderoso de Jesús.

Si has sido fiel a Dios, todo tu proceso de luchas y pruebas no ha sido en vano, solo ten fe y pelea por tu bendición, así como Jacob con el Ángel del Señor: (Génesis 32:22). No importa qué tan alto y fuerte se mire ese muro fortificado que se interpone en tu camino para tomar lo que Dios te prometió.

Pelea de rodillas en secreto y Dios te recompensará en público: (Mateo 6:6). Israel peleaba sus batallas con armas físicas como espadas, lanzas, escudos, etc. Ahora nuestras armas no son físicas, sino espirituales como la oración, la Palabra, el ayuno, la fe, la alabanza, la obediencia, la santidad, etc.

Jesús dio gracias antes y no hasta después de multiplicar los panes y los peces: (Juan 6:11). Así Dios quiere que sus hijos lo alabemos "en" y no "después". Alabarle en el problema, no hasta después de la solución al problema. Dios no te va a dar, ya te dio la victoria, así como se la dio a Josué.

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