DIOS YA TE DIO LA VICTORIA
"Dios ya te dio la
victoria" (71)
Pastor Henry Vivas (WhatsApp +505
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El pueblo judío que llegó a Jericó, una ciudad súper
fortificada que se interponía en su ruta a la Tierra Prometida, lo componía una
generación que dejó atrás a los que murieron en el desierto donde caminaron 40
años por la rebeldía para con Dios que los libertó de la esclavitud en Egipto.
De la inmensa muchedumbre que salió de Egipto, solo dos
personas entraron a la Tierra Prometida: Caleb y Josué, dos guerreros que
marcaron la diferencia, porque cuando fueron parte de los doce espías
exploradores de Canaán solo ellos estuvieron dispuestos a tomarla: (Números 13
y 14).
En esa ocasión, Israel estuvo a punto de entrar a la Tierra
Prometida, pero el miedo se apoderó de la mayoría y más bien despotricaron
contra Dios. Es ese miedo que paraliza al ser humano frente a un gran reto,
pero con Dios no debemos temer, pues es el mismo Dios que le dio la victoria a
Josué.
(2 Timoteo 1:7): "Porque no nos ha dado Dios
espíritu de cobardía...". El pueblo estaba ante otro gran obstáculo y vaya
que sí lo era, ya que según (Josué 6:1), las puertas de Jericó estaban bien
cerradas. Pero seguro Josué había aprendido que con Dios no hay imposibles y su
avance era irreversible.
Todo esto nos enseña varias cosas: que alcanzar nuestros
anhelos cuesta mucho y tiene un precio, no obstante, lo único que tenemos que
hacer es poner de nuestra parte peleando nuestra bendición, puesto que el resto
lo hará Dios y la victoria ya está garantizada por la Palabra del Padre Celestial.
La victoria del cristiano proviene de una combinación
entre lo Divino y lo humano. Dios hace lo suyo y nosotros lo nuestro. Esto se comprueba
en casos, por ejemplo, cuando Jesús antes de realizar un milagro ordenó a la
gente que no se quedara de brazos cruzados como simple espectadora.
Antes de resucitar a Lázaro, Jesús dio la Orden que fuera
quitada la piedra de la tumba, antes de convertir el agua en vino, mandó a los
hombres que llenaran las tinajas de agua, antes de la pesca abundante, pidió
que volvieran a echar las redes en su Nombre, etc.
(Josué 6:2) dice: "Yo he entregado en tu mano",
no dice: "Te voy a entregar". Antes de que Israel emprendiera el
ataque para derribar los muros de Jericó, ya Dios había dado la victoria,
porque Él llama las cosas que no son como si fuesen, son un hecho, aunque no
hayan pasado: (Romanos 4:17).
Debemos hacer nuestra esta Palabra y confiar que Dios va
adelante como Poderoso Gigante: (Jeremías 20:11). Solo hay que creer con esa fe
que agrada a Dios. Dar por hecho que, aunque ahora miremos algo difícil, si nos
humillamos en oración, los muros caerán en el Nombre Poderoso de Jesús.
Si has sido fiel a Dios, todo tu proceso de luchas y
pruebas no ha sido en vano, solo ten fe y pelea por tu bendición, así como Jacob
con el Ángel del Señor: (Génesis 32:22). No importa qué tan alto y fuerte se
mire ese muro fortificado que se interpone en tu camino para tomar lo que Dios
te prometió.
Pelea de rodillas en secreto y Dios te recompensará en
público: (Mateo 6:6). Israel peleaba sus batallas con armas físicas como
espadas, lanzas, escudos, etc. Ahora nuestras armas no son físicas, sino
espirituales como la oración, la Palabra, el ayuno, la fe, la alabanza, la
obediencia, la santidad, etc.
Jesús dio gracias antes y no hasta después de multiplicar los panes y los peces: (Juan 6:11). Así Dios quiere que sus hijos lo alabemos "en" y no "después". Alabarle en el problema, no hasta después de la solución al problema. Dios no te va a dar, ya te dio la victoria, así como se la dio a Josué.
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