UN BUEN DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL
"La
importancia de un buen discernimiento espiritual" (69)
Pastor Henry Vivas
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Un famoso caso bíblico de discernimiento espiritual
se halla en el libro de (1 de Reyes 3:16), donde se narra que el entonces joven
rey de Israel, Salomón, resolvió con mucha sabiduría la disputa de dos mujeres
que se peleaban alegando cada una que un bebé recién nacido era su hijo.
También hay un aleccionador caso de
discernimiento cuando David aún no era rey. (1 de Samuel 24) dice que David era
perseguido implacablemente por tres mil hombres enviados por Saúl, ya que este
quería acabar con la vida del hombre que Dios había escogido para sucederlo en
el trono de Israel.
Dicho sea de paso, de esa feroz pero inútil
persecución, aprendemos que cuando estamos en Manos de Dios nada ni nadie podrá
dañarnos. Por eso David escribió en (Salmos 27:3): "Aunque un ejército
acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra yo
estaré confiado".
Quién le iba a decir a David, también conocido
como el dulce cantor de Israel, que los duros momentos que vivió, serían su
inspiración para escribir su mejor poesía al Señor, y que esos mismos Salmos
nos servirían hoy para darnos aliento y fortaleza en las duras pruebas que
atravesamos en la vida.
Saúl entró a una cueva para "cubrir sus
pies", un eufemismo para no decir que el rey llegó a aliviar sus
necesidades de defecación. Ahí David tuvo la oportunidad de matar a Saúl, a fin
de hacerse del trono de Israel, puesto que sus amigos, malos consejeros, lo
instigaron a matar al rey: (1 de Samuel 24:4).
Notemos lo siguiente: parecía un buen consejo,
después de todo, Dios ya le había dicho a David por medio del profeta Samuel,
que él sería el próximo rey de Israel, sin embargo, David aplicó un buen
discernimiento y tomó la decisión de respetar la vida, según sus palabras, del
ungido del Señor.
David respetó la autoridad de Saúl, aunque este
andaba en malos pasos. Aquí aprendemos a no "ayudar" al Señor a
cumplir sus promesas. Era una buena oportunidad para David de ser el rey, pero
el discernimiento le hizo comprender que, si Dios lo había dicho, Dios lo
cumpliría en su Tiempo.
El discernimiento y la sabiduría van tomados de
la mano. Discernimiento es la capacidad de saber cuándo algo es de Dios y
cuándo no. Es la facultad de saber distinguir entre lo bueno y lo malo, entre
lo que agrada y desagrada al Señor. Es poder percibir con claridad entre la
verdad y la mentira.
(1 de Corintios 12), dice que, entre los dones
dados por Dios a su Iglesia para hacer un buen trabajo como luz en las
tinieblas, está el don de discernimiento de espíritus, que, entre otras cosas,
nos da luces para poder detectar a los falsos profetas y falsos maestros con
sus falsas doctrinas.
Así como le pasó a David, hay momentos cuando nos
rodean buenos y malos consejeros, pero está en nosotros el saber discernir con
la Dirección del Espíritu Santo si el consejo es acorde con la Voluntad del
Señor, si proviene de una sabiduría divina y no terrenal, animal, diabólica:
(Santiago 3:15).
"Toma ese empleo", "Cásate", "Divórciate
y se acabó el problema", "Abandona tu hogar", "Vete ilegal
a ese país", “Cambia de iglesia”, etc., son ejemplos de quizás un mal
consejo con apariencia de bueno, pero solo con la Ayuda del Espíritu Santo
podremos tomar la decisión más sabia.
Las consecuencias de un mal discernimiento podrían ser devastadoras. David supo discernir la mala consejería de sus amigos, supo esperar su momento y no se adelantó a los Planes de Dios para tomar el Reino de Israel cuando el Señor aún no lo había establecido en el Tiempo del Reloj del Cielo.
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