CUIDA TU CORONA

"Retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona" (74)

Pastor Henry Vivas (WhatsApp: +505 8960 5699)

Bosquejo sencillo para predicar: (Texto base, tema, título, introducción, aplicación, conclusión)

Texto base: (Apocalipsis 3:11)

El texto base es el punto de partida para desarrollar la predicación de la Palabra

Tema: "El regalo de la salvación y la vida eterna"

El tema indicará a la audiencia de qué se trata la prédica y abarca el mensaje en general

Título: "No te arriesgues a perder tu corona"

El título debe atrapar la atención de las personas y cubre lo específico del mensaje

Introducción: ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quién? ¿Quiénes? La introducción es el contexto de la época del texto, es decir, lo que existía antes y después del tiempo del texto. El contexto puede ser literario, histórico, cultural, político, social, religioso, etc.

Introducción

Del apóstol Juan podemos decir, entre otras cosas, que fue un consumado escritor, ya que, de su puño y letra, pero por Inspiración del Espíritu Santo, escribió el Evangelio de Juan, además, tres cartas o epístolas conocidas como primera, segunda y tercera de Juan, así como el libro de Apocalipsis. 

Juan fue desterrado a una isla griega, Patmos, a causa de la persecución del imperio romano en contra de la naciente Iglesia de Cristo, pero seguramente él sabía bien que Dios lo había llevado hasta allí con un propósito. Es que en todo lo que ocurre en la vida del cristiano fiel, hay un Propósito de Dios.

El Objetivo del Señor al preservar la vida de Juan y permitir su destierro, era que, en la lejanía y quietud del exilio, recibiera una Revelación Especial del Cielo con siete Mensajes de Cristo a igual número de iglesias, los cuales aluden a la sempiterna condición espiritual de la Iglesia hasta hoy.

Todos comienzan diciendo: "Yo conozco tus obras", lo cual nos enseña que del Ojo de Dios no se escapa nada ni nadie, y que un día los cristianos rendiremos cuentas en el Tribunal de Cristo: (Romanos 14:10), (2 Corintios 5:10), y los impíos en el Juicio del Gran Trono Blanco: (Apocalipsis 20:11).

Todas tenían fortalezas y debilidades. La iglesia de Éfeso había dejado su primer amor, la de Pérgamo estaba infectada con falsas doctrinas, la de Tiatira tenía a una mujer (no confundir con Jezabel de Acab), que inducía a lo malo, la de Sardis vivía de apariencias, y la de Laodicea no era ni fría ni caliente.

Las únicas dos a las que el Señor no amonestó e instó a seguir perseverando, fueron la iglesia de Esmirna: "Sé fiel hasta la muerte", y a la de Filadelfia que había guardado su Palabra y no había negado su nombre: "Retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona". (Apocalipsis 3:11).

Aplicación: ¿De qué manera esta Palabra habla a nuestras vidas?

¿Qué era lo que le pedía Dios a la iglesia de Filadelfia que retuviera para no perder su corona, misma advertencia que hace hoy a su pueblo, a su Iglesia? Valorar en toda su dimensión espiritual el hermoso regalo de la salvación y la vida eterna dado a través de su Hijo Cristo con su Sacrificio en la Cruz.

¿Cómo retener lo que Dios nos ha dado? Cuidándolo. ¿Cómo cuidarlo? Con santidad, fidelidad, fe, obediencia. Sinónimos de la palabra "retener" son: agarrar, aferrar, asir, etc. Y precisamente hoy más que nunca, es necesario aferrarnos al Señor por los tiempos difíciles que vivimos. 

Qué hermoso será cuando a todo aquel que retuvo lo que Dios le dio y esté ante la Presencia del Señor para entregar cuentas de su ministerio, dones y talentos, tras aprobar el examen escuche: “Bien buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré...": (Mateo 25:23). (2 Timoteo 2:15).

Conclusión: Un breve repaso de la prédica haciendo énfasis en el tema y el título

Tenemos que cuidar el regalo de la salvación y la vida eterna. No te arriesgues a perder tu corona. El diablo puede quitarte tu corona, pues su trabajo es hacer que las almas se alejen de Dios, pero solo si tú se lo permites pecando deliberadamente y despreciando la Bendición del Señor.

Esaú y Saúl son ejemplos de hombres que perdieron sus "coronas". Esaú despreció su primogenitura: (Génesis 25:32), y Saúl desobedeció a Dios: (1 de Samuel 13:14). Como ambos no cuidaron lo que Dios les regaló, entonces el Señor se las dio a otras personas que sí valoraron su preciada bendición.

La Biblia habla de 5 coronas, humanamente hablando algo así como trofeos, medallas. Corona incorruptible: (1 Corintios 9:24-25), Corona de gozo: (1 Tesalonicenses 2:19), Corona de justicia: (2 Timoteo 4:8), Corona incorruptible de gloria: (1 Pedro 5:4), Corona de la vida: (Apocalipsis 2:10).

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