EL HOMBRE ES MALO, PERO DIOS ES BUENO

“El hombre es malo, pero Dios es Bueno" (78)

Pastor Henry Vivas (WhatsApp: +505 8960 5699)

Bosquejo sencillo para predicar: (Texto base, tema, título, introducción, aplicación, conclusión) 

Texto base: (2 de Samuel 24)

El texto base es el punto de partida para desarrollar la predicación de la Palabra

Tema: "El censo de David"

El tema anuncia de qué vamos a predicar y cubre todo el mensaje

Título: "El hombre es malo, pero Dios es bueno"

El título debe atrapar la atención de las personas y abarca lo específico del mensaje

Introducción: ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quién? ¿Quiénes? La introducción es el contexto de la época del texto, es decir, lo que existía antes y después del tiempo del texto. El contexto puede ser literario, histórico, cultural, político, social, religioso, etc.

Introducción

En este pasaje de la Biblia se narra que David, ya como rey de Israel, mandó a censar al pueblo para saber con cuántos hombres contaba para la guerra, pero lo malo fue que lo hizo sin tomar en cuenta que su fuerza radicaba en Dios. Además, no consultó al Señor para contar el número de su gente.

El resultado del censo fue que Israel tenía más de un millón de hombres aptos para tomar las armas, cuentas que hicieron que David cayera en los pecados de altivez y autosuficiencia, olvidando de esa forma al Señor Dios Todopoderoso que lo había llevado a la cima de la gloria terrenal.

Los detractores de la Biblia ven una contradicción, o un error, según ellos, entre (2 de Samuel 24:1) y (1 de Crónicas 21:1), ya que el primer texto dice que fue Dios quien incitó al rey David a llevar a cabo el censo, y en la segunda cita de (1 de Crónicas 21:1), se afirma que fue Satanás.

No hay contradicción ni error, puesto que la Biblia como Palabra de Dios es infalible e inerrante, es decir, segura, certera. La explicación es que Dios le permitió a Satanás incitar a David a hacer el censo. (Santiago 1:13) dice que Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie.

Así que, con base a la afirmación de (Santiago 1:13), es absurdo creer que Dios incitaría a David a hacer un censo y después lo castigaría. Aseverar eso es negar uno de los Atributos de Dios como es su Justicia. Dios nunca castigaría al rey David por algo que Él mismo habría provocado. 

Aplicación: ¿Qué podemos aprender de este pasaje para nuestra vida espiritual?

Una cosa es estar en la llanura y otra en la cumbre en una posición de poder y autoridad. Cuando estamos "abajo" y no tenemos mucho, somos más humildes, pero cuando Dios nos escala a un nivel superior nos volvemos arrogantes y orgullosos como el rey David al mandar a realizar el censo.

Por ejemplo, David tuvo oportunidades de matar a Saúl cuando este lo perseguía, pero gracias a su humildad y a un buen discernimiento, desechó el mal consejo de sus amigos: (1 Samuel 24:6). Pero ya entronizado como rey no aplicó humildad ni sabiduría, y confió más en sus propias fuerzas.

Uno de los generales de David, Joab, quiso hacer entrar en razón al rey, cuestionándole que para qué iba a hacer un censo, que no tenía sentido: (2 de Samuel 24:3). No obstante, "mareado" por estar en las alturas del poder como rey, no escuchó las sabias palabras de su mejor general curtido en la guerra.

Igual actuamos nosotros cuando nos aconsejan por nuestro bien, no escuchamos. Según (2 Samuel 24:10), a David su conciencia no lo dejó tranquilo, pues en el fondo de su corazón sabía que le había fallado a Dios, quien por medio del profeta Gad le avisó las terribles consecuencias de hacer el censo.

El Señor le ofreció siete años de hambre, huir tres meses de sus enemigos, o tres días de peste en Israel. David no la pensó dos veces y prefirió caer en Manos de Dios por su gran Misericordia, pues estar en las manos de hombre significa lo peor que anida en el ser humano: maldad, odio, venganza, etc.

Conclusión: Un breve repaso de la prédica haciendo énfasis en el tema y en el título

El censo no fue del agrado del Señor, pues David ya no estaba dependiendo de Dios, sino de la gente. Al ver su error, eligió caer en Manos de Dios y no del hombre, porque el hombre es malo, pero Dios es bueno. En Dios hay Amor y Perdón cuando nos arrepentimos de corazón: (Salmos 51:17). 

El Amor y la Misericordia son Atributos de Dios que van ligados, pero es preferible que, como sus hijos, cultivemos su Amor en vez de su Misericordia, porque el amor es fruto de una relación íntima, pero la Misericordia es conmiseración y la pedimos cuando le hemos ofendido con nuestros pecados.

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