EN QUIÉN PONES TU MIRADA

¿En qué o en quién está puesta tu mirada? (83)

Pastor Henry Vivas (WhatsApp: +505 8960 5699)

Ser cristiano es pensar y actuar como Cristo. Estamos llamados a seguir a Jesús y a ser como Él en toda área de nuestra vida. Él es el Blanco Perfecto, el Mejor Modelo de cuyas enseñanzas aprendemos que siempre puso su Mirada en el Padre, pues sabía que del hombre no podría esperar nada bueno.

Pese a que la gente lo cortejó para hacerlo rey: (Juan 6:15), el Señor huyó de la tentación del poder y de la vanidad. No cayó en la trampa de Satanás, puesto que estaba claro de que su Misión era más que terrenal, y para cumplirla, su Mirada siempre debía estar puesta en su Padre. (Colosenses 3:2).

Nuestra mirada debe estar puesta solo en Jesús, quien fue tan humilde que, por ejemplo, nació en un pesebre: (Lucas 2:7) y en una ciudad pequeña: (Miqueas 5:2). Vivió en un lugar pobre como Nazaret y entró a Jerusalén en un asno y no en un hermoso corcel, como hacían los grandes conquistadores.

(Juan 1:46): "¿De Nazaret puede salir algo de bueno?" Poner nuestra mirada en las cosas de arriba es confiar solo en Dios y no en el hombre, es anhelar el regreso de Cristo para habitar con Él por la eternidad. Es saber que en este mundo solo somos extranjeros y peregrinos: (1 de Pedro 2:11).

Solo quien no conoce a Cristo tiene puesta su mirada en lo que está a su alrededor. Solo confía en su jefe, su empleo, sus fuerzas, sus habilidades, su inteligencia, la lotería, en el familiar que le envía dinero del extranjero, etc., pero un cristiano verdadero solo tiene puesta su mirada en Cristo.

Si ponemos nuestra mirada en el hombre y en lo terrenal, viviremos una vida frustrada, porque el Único que nunca falla es Cristo. Todo lo terrenal es sinónimo de pecado, según (Colosenses 3:5), por tanto, quien no pone su mirada en las cosas de arriba, no agrada a Dios.

(Colosenses 3:5): "Haced morir pues lo terrenal en vosotros...". Con su carta a la iglesia de Colosas, cuyos habitantes recibían el gentilicio de colosenses, Pablo dejó clara la Absoluta Superioridad de Cristo sobre viejas tradiciones, ya que muchos judíos aún querían regirse por la Ley de Moisés.

Hoy, la Iglesia debe procurar servir a Cristo con una pureza espiritual libre de tradiciones heredadas y costumbres obsoletas, puesto que, con la muerte del Señor en la Cruz, también murió toda tradición y rito. Además, al resucitar, Jesús rompió todo molde y esquema humano de acercamiento a Dios.

(Colosenses 2:16): "Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida o en cuanto a días de fiesta...". (Colosenses 2:20-21): "Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo ¿por qué como si vivieseis en el mundo os sometéis a preceptos tales como no manejes, ni gustes...".

Cuando nuestra mirada está puesta en las cosas de arriba, la prioridad número uno es Dios y nada ni nadie más. Cuando nuestra vista se alza al Cielo somos felices, aunque haya pruebas, pues recordamos que es necesario entrar al Reino de los Cielos con muchas tribulaciones: (Hechos 14:22).

El apóstol Pedro comenzó a hundirse cuando apartó su mirada del Señor y empezó a fijarse en los fuertes vientos que le acechaban: (Mateo 14:30). Con toda razón dice (Salmos 121:1-2): "Alzaré mis ojos a los montes ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor que hizo los cielos...".

No nos compliquemos la vida aferrados a un pasado que ya no se puede cambiar, o a un futuro que aún no ha llegado y ni sabemos si llegará. Vivamos el hermoso presente que Dios nos ha regalado, quien solo pide buscarlo primero a Él y todo lo demás vendrá por añadidura: (Mateo 6:33).

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