LA PARÁBOLA DE LOS OBREROS DE LA VIÑA

"La parábola de los obreros de la viña" (81)

Pastor Henry Vivas (WhatsApp +505 8960 5699)

En la aleccionadora parábola de los obreros de la viña narrada por nuestro Señor Jesucristo, una de las primeras cosas que se detectan al interpretar su significado fielmente, es la Absoluta Soberanía de Dios para llamar y recompensar a quien quiere y como quiere. (Mateo 20:14-16).

“Toma lo que es tuyo y vete, pero quiero dar a este postrero como a ti ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros y los postreros primeros, porque muchos son llamados, mas pocos escogidos”: (Mateo 20:14-16).

Los obreros contratados de primero simbolizan a Israel, pueblo por el cual el Señor vino inicialmente a ofrendar su vida, y los obreros llamados de último representan a los gentiles, a los no judíos que hoy somos la Iglesia de Cristo, ambos, un solo pueblo fiel redimido por el Sacrificio del Señor en la Cruz.

Los primeros obreros no tenían nada que reclamar en lo concerniente al pago que recibiría cada uno. Ellos pensaban que obtendrían mayor salario por haber trabajado más que los últimos, pero el Dueño de la Viña que simboliza al Dios Justo, les aclara que pagaría a cada uno lo que habían acordado.

Otra interpretación, además de su significado primordial de que la salvación abarca no solo a judíos, sino también a gentiles, es que hay personas con años en el Evangelio, y así como los primeros obreros, se sienten mal con el Dueño por darles ministerios, dones y talentos, a los cristianos “nuevos”.

Muchos “cristianos viejos" creen que su recompensa es mayor por haber sido llamados antes que los “cristianos nuevos", pero nuestro galardón en el Cielo no depende del mucho o poco tiempo en la Viña del Señor, sino de su Misericordia y de las obras de cada uno: (Apocalipsis 22:12).

(Romanos 9:16): "Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia". Muchos llevan quizás años militando en el Evangelio de Cristo, pero nominalmente, así como la iglesia de Éfeso, a la cual Jesús reprendió porque dejó su primer amor: (Apocalipsis 2:4).

En este tiempo solo un remanente fiel le sirve al Señor de la Viña como el primer día. (Mateo 20:16) dice que los primeros serán postreros y los postreros primeros. Hoy, los cristianos sinceros están de último, pues la sociedad los discrimina, pero en las Bodas del Cordero serán los primeros.

Millones de personas serán escogidas, no por una selección arbitraria o caprichosa de Dios, porque su Voluntad es que todos sean salvos: (1 de Timoteo 2:4), pero cada quien en su libre albedrío decide su destino, y es ahora que tiene que marcar la diferencia siguiendo a Jesús como su Señor y Salvador.

(Apocalipsis 7:9): "Después de esto miré y he aquí una gran multitud la cual nadie podía contar de todas naciones y tribus y pueblos...". Hoy, el verdadero cristiano paga un precio por agradar a Cristo, cuando por su Causa es mal visto por un mundo que lo llama anticuado, raro, ridículo, fanático.

Algo que debemos saber es que como Iglesia no debemos estar afanados con las cosas terrenales como si aquí en la Tierra vamos a ser eternos. Nuestra estadía aquí es temporal, efímera, estamos de "pasadita" como extranjeros y peregrinos, según (1 de Pedro 2:11).

Somos llamados y escogidos porque amamos y obedecemos al Cristo que no viene por quienes viven de apariencias, por gente con etiquetas, cargos o títulos. Que no viene por los que llevan muchos o pocos años trabajando en su Viña, sino por una Iglesia santa, sin mancha ni arruga: (Efesios 5:27).

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