DIOS QUIERE HECHOS, NO SOLO PALABRAS

"Dios quiere hechos, no solo palabras" (88)

Pastor Henry Vivas (WhatsApp +505 8960 5699)

Si algo abundaba en la iglesia de Corinto era la carnalidad de sus miembros, entre quienes había un grupo que, según el apóstol Pablo, estaba envanecido, puesto que se jactaba de ser más usado por Dios, y que su conocimiento era superior al del apóstol y sus discípulos: (1 de Corintios 4:19).

"Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder": (1 de Corintios 4:20). Esta enérgica y tajante frase escribió Pablo a los corintios antes de visitarlos personalmente, y es precisamente ese título que encabeza el tema de hoy: "Dios quiere hechos, no solo palabras".

Ya no más bla, bla, bla, mejor hacer más y hablar menos, es lo que Dios demanda de su Iglesia, que dejemos de llenarnos la boca exaltando nuestras virtudes, y que mejor las demostremos traducidas en amor a Dios y al prójimo. Hacer a un lado las buenas intenciones, y dar frutos en su Obra.

Una de las particularidades de la Biblia es que traspasa las épocas, es decir, mucho de lo que ayer se escribió para un grupo de personas en un momento determinado, hoy también es para nosotros. (Romanos 15:4): "… las cosas que se escribieron antes para nuestra enseñanza se escribieron...".

Así que, aunque la exhortación de Pablo fue para la iglesia de Corinto, igual es válida para la Iglesia hoy, cuando también existen personas envanecidas por creerse superiores a los demás. Pero, así como los corintios, es más lo que hablan y presumen, que lo que hacen y realmente son ante Dios.

Porque Dios rechaza a la gente altiva: (Salmos 138:6). Podrán creer estar bien con y ante Dios, pero como están envanecidos, no tienen amor, y si no tienen amor no son nada: (1 de Corintios 13:2): “… y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes y no tengo amor, nada soy”.

Hay quienes no admiten un consejo de una autoridad superior, y menos de un menor nivel jerárquico, alegando que nadie les puede decir nada, ya que a ellos Dios les "habla" directamente gracias a sus supuestos dones, capacidades y talentos, pero en realidad usan el Nombre de Dios en vano.

Están prestos a acusar, juzgar y condenar como jueces implacables, atentos al menor error de los que sí están trabajando y no solo hablando, seguramente aprendiendo de sus muchos errores, pero sin detenerse, pues los únicos que no se equivocan son los que nunca hacen nada.

En (1 de Corintios 4:21) notamos a un Pablo cansado de lidiar con ese tipo de personas, y por eso les pregunta: ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre? Lo vemos con una actitud firme para acabar con el problema de fondo que era la división en la iglesia de Corinto.

En ese mismo sentido, Jesús también criticó a los fariseos, porque estos le imponían cargas a la gente que ni siquiera ellos mismos llevaban. (Mateo 23:3): "Así que todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen".

“Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder”: (1 de Corintios 4:20). Dicho de otra manera, de nada nos sirve, por ejemplo, tener grandes conocimientos bíblicos, o una gran oratoria al predicar con elocuencia o retórica. Dios lo que quiere es que vivamos lo que predicamos.

Hechos no palabras. Él quiere que cumplamos con hechos lo que hemos prometido con palabras. (Santiago 2:17) afirma que la fe sin obras es muerta. Las obras no salvan, pero son evidencia de que una persona tiene fe, y, además, que no solo habla por hablar, porque practica todo lo que dice.

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