CUANDO LA FAMILIA ES PIEDRA DE TROPIEZO

“Cuando la familia es piedra de tropiezo en tu caminar con Cristo” (91)

Pastor Henry Vivas (WhatsApp +505 8960 5699)

¿Cómo es posible conciliar (Isaías 9:6) con (Juan 14:27), dos textos que dicen que Jesús es el Príncipe de la paz y que no da la paz como la da el mundo, con (Mateo 10:34)? "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz (...) he venido para poner en disensión...".

Son afirmaciones que pueden llamar la atención a alguien no cristiano, o a quien esté comenzando a andar por las sendas del Evangelio, pero quien lleva tiempo en este camino ya debe de saber que, para ser dignos seguidores de Jesús, hay que pagar un precio agradándole solo a Él por encima de todo.

El Señor nos manda a tomar nuestra cruz: (Mateo 16:24), lo que significa que por su Causa se sufren humillaciones del mundo impío, e incluso del cristiano. El dolor es mayor cuando las críticas provienen de la familia o amigos. "Ni que te comas la Biblia", dirán, acerca de tu decisión por Cristo.

Efectivamente, Jesús es la Personificación de la Paz, pero lo que nos anticipó en (Mateo 10:34-37), es que muchas veces, triste e irónicamente, los grandes enemigos de nuestra fe, las grandes piedras de tropiezo para caminar con Él no estarían en el mundo, sino en casa, en el seno de la familia.

No obstante, cuando el Señor dice que “quien ama a padre, madre, o hijos más que a mí”, no es digno de Él, de ninguna manera debe verse como que no debemos amar a nuestra familia, amar y respetar a nuestros padres, sino que el amor hacia Dios sea mayor, que sea nuestra principal prioridad.

Una buena manera de amar a nuestra familia no cristiana es orar para que también reciba a Cristo. Dios demanda amarlo a Él primero y con todo nuestro corazón, alma y mente: (Mateo 22:37). Ofende a Dios que, por ejemplo, una madre diga que adora a sus hijos como la razón de su vida.

O que un hombre o una mujer expresen su amor diciendo que no pueden vivir el uno sin el otro, porque eso se llama idolatría. La verdadera razón de nuestra existencia es Dios, y el Único Ser a quien debemos adorar y sin el cual no podemos vivir es Dios. Él es nuestro Creador y le debemos todo.

Ser cristianos es ser como Jesús y vivir como Él nos manda: (Juan 15:14). Un verdadero cristiano no solo se sabe la Biblia de memoria, sino que la pone en práctica. Ser cristiano se demuestra dentro y fuera de la iglesia con sólidas raíces como las palmeras, que sobreviven al paso de un huracán. 

En la familia también se muestra la calidad de cristianos que somos, por estar con personas pendientes del menor error para criticarnos, y que al comienzo de nuestra decisión por Cristo nos harán la “guerra” para que dejemos nuestras creencias, tentándonos con cosas que antes compartíamos.

O bien, al final se rendirán ante la evidencia del profundo cambio experimentado como seguidores de Cristo. Alguien que habló con propiedad del rechazo de la familia fue precisamente Jesús, porque inicialmente ni sus hermanos lo siguieron. (Juan 7:5): "Porque ni aun sus hermanos creían en él".

Jesús ni siquiera fue profeta en su tierra, pues ni sus mismos coterráneos le creían: (Mateo 13:55). Sin embargo, nadie, ni nuestra familia puede impedirnos buscar de Dios, pero, hay quienes, en nombre de un amor mal entendido, prefieren estar bien con su familia impía y apartar a Dios.

“… ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres no sería siervo de Cristo”: (Gálatas 1:10). Hay que estar claros de que, si agradamos a Dios le caeremos mal al mundo, pero es mejor estar bien con Dios que con el mundo.

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