CAMINA EN FE COMO VIENDO AL INVISIBLE
"Aunque te
llamen loco, camina por fe como viendo al Invisible" (95)
Pastor Henry Vivas
(WhatsApp +505 8960 5699)
En (1 de Corintios 1:18), la Biblia dice que la
Palabra de la Cruz es locura para los que se pierden, pero para los que se
salvan es Poder de Dios. Un Poder que recibimos solo viendo por fe a Aquel que
el mundo no puede ver, al Invisible que, como a Moisés, siempre lo sostuvo en
pie: (Hebreos 11:27).
Moisés fue una Prefiguración de Cristo, es decir,
una anticipación profética del Mesías Libertador. Hay muchos episodios en la
vida de Moisés, el hombre a quien Dios eligió para conducir el éxodo judío desde
Egipto, que prefiguran a Jesús. Hay una analogía visible entre ambos.
Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento,
existen grandes similitudes entre Jesús y Moisés, por ejemplo, Moisés estuvo en
peligro de morir siendo un bebé: (Éxodo 1:8), así como también la muerte rondó
a un recién nacido Jesús: (Mateo 2:13-18), ambos por órdenes de reyes malvados.
De igual manera, así como Cristo dejó su Trono
Celestial por amor a la humanidad y siendo rico se hizo pobre como nos informa
(2 de Corintios 8:9), Moisés también renunció a todos los privilegios y lujos
que tenía en el palacio del rey de Egipto por amor a sus hermanos israelitas
que sufrían opresión.
Moisés rehusó llamarse hijo de la hija de faraón,
sin importarle perder todo lo que eso implicaba, incluyendo por supuesto los
beneficios de los que gozaba: (Hebreos 11:24). Como hijo de la hija de faraón,
quizás Moisés estuvo en la línea de sucesión directa para llegar un día al
trono de Egipto.
Sin embargo, gracias a la buena instrucción que
recibió de sus padres, Moisés nunca perdió su identidad y creció sabiendo que
realmente no era un ciudadano egipcio: (Éxodo 2:1-10). Seguramente papá y mamá le
inculcaron desde pequeño el amor al Dios Santo de Israel y a sus raíces judías.
De tal manera que, al final, todo esto terminó
imponiéndose en la hasta entonces lujosa vida de Moisés. Qué importante es
enseñar desde temprana edad a nuestros hijos el temor a Dios. Como dice
(Proverbios 22:6): "Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo
no se apartará de él".
La Biblia dice que Moisés dejó los deleites
temporales del pecado. El escritor del libro de Hebreos le llama
"deleite", porque en sí el pecado da placer, pero es un placer
efímero y engañoso, pues sus consecuencias son fatales y pueden conducir a la
muerte, ya sea física o espiritual.
El enemigo tiene muchas maneras sutiles de
presentarnos el pecado, siendo una de ellas el hacernos creer que es algo
pasajero, inofensivo, normal, pero al final pasa la "factura" y él
mismo se encarga de acusar: (Zacarías 3:1). "Mal paga el diablo a quien
bien le sirve", dice el viejo refrán.
También, la Palabra de Dios nos advierte de forma
enfática en (1 de Juan 2:17): "Y el mundo pasa y sus deseos". (Hebreos
11:26): "Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo". Este
texto resalta las convicciones de Moisés al preferir la Gloria Celestial, que
las efímeras riquezas de Egipto.
Cuando dejamos todo por seguir a Cristo valoramos
su Sacrificio en la Cruz, muy por encima de cualquier cosa. Moisés tenía puesta
su mirada en el galardón, y usted ¿en qué o en quién tiene puesta su vista? ¿en
quién confía, en Dios o en el hombre? ¿qué aprecia más, lo espiritual o lo
material?
Tener puesta la mirada en el galardón es esperar con paciencia la recompensa del Padre. ¿Cómo hizo Moisés para sostenerse en pie dirigiendo a un pueblo duro, rebelde? (Éxodo 17:4). La respuesta está en (Hebreos 11:27): "Como viendo al Invisible", con "I" mayúscula, porque se trata de Dios.
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