DURA COSA TE ES DAR COCES CONTRA EL AGUIJÓN

"Saulo, Saulo, dura cosa te es dar coces contra el aguijón" (96)

Pastor Henry Vivas (WhatsApp +505 8960 5699)

“Dura cosa te es dar coces contra el aguijón”: (Hechos 26:14). Pablo, el fiero perseguidor de la naciente Iglesia, solo necesitaba caer rendido a los pies de Cristo para cambiar su manera de pensar. Con el mismo celo con que acosó a los primeros cristianos, así dedicó el resto de su vida a servir al Señor.

Un encuentro personal con Cristo requiere todo aquel que, así como Pablo, aún no conoce realmente a Dios y por eso blasfema. Un encuentro que quite sus prejuicios y el Espíritu Santo lo confronte con su pecado, que bote sus argumentos humanos para dar paso a una nueva vida: (Juan 16:8).

"Dura cosa te es dar coces contra el aguijón", le dijo el Señor al entonces Saulo cuando este cayó a tierra y escuchó la Voz de Cristo que le estaba hablando desde el Cielo: (Hechos 26:14). Imaginamos la dramática escena en la que Saulo, temblando de miedo, logra balbucear algunas palabras.    

Cuando el hombre de campo lleva una yunta de bueyes y no quiere que estos se salgan de la ruta o vayan a su ritmo, los hinca (jinca) con una punta afilada, un aguijón. Entonces, el animal se enfurece y arremete con sus patas contra el aguijón, haciéndose daño por el dolor que el filo le provoca.

Al detener sus sangrientas aventuras contra la Iglesia Primitiva, el Señor habló parabólicamente sobre dar coces, (patadas), contra un aguijón, para ejemplificar al ya después apóstol Pablo que debía enderezar su camino, pues al perseguir a la Iglesia se hacía daño él mismo: (Hechos 8:3).

La expresión usada por Jesús "dar coces contra el aguijón", significa luchar inútilmente, pelear en vano en contra de algo muy superior, es nadar peligrosamente en contra de la corriente, es llevar la contraria a algo o a alguien, (en este caso a Dios), y salir perdiendo como Saulo. (Hechos 9:5).

Es una metáfora que aplica a quienes Dios está llamando para cambiar el rumbo equivocado que llevan sus vidas, pero no entienden. En vez de aceptar un consejo, más bien se molestan porque no quieren enderezarse y se quejan haciéndose un gran mal dando coces contra el “aguijón” de la Palabra.

En muchas iglesias hay personas que solo se sienten bien cuando se les aplaude todo, cuando no se les llama la atención, o cuando se es tolerante con la doble vida que llevan, pero cuando se trata de ser corregidas, dan "patadas" contra el aguijón que busca el bien de ellas: (Proverbios 3:7).

También dan coces contra el aguijón aquellos hombres y mujeres a quienes Dios está llamando desde hace mucho tiempo para servir en su Obra, pero en vez de obedecer la Voz del Señor postergan su decisión poniendo pretextos, así como hizo Moisés cuando fue llamado por Dios: (Éxodo 3).

Dar coces contra el aguijón es cuando en vez de recibir con espíritu receptivo la Palabra de Dios, nos enojamos por la crudeza del mensaje sabiendo que es Dios hablando y poniendo el "dedo en la llaga". Muchos no comprenden que el Evangelio de Cristo se debe presentar tal cual y no maquillado.

Un mensaje suave puede llevar al infierno, pero uno duro al Cielo, aunque la gente se vaya de la iglesia donde hay sana Palabra de Dios, y no palabra corrompida de hombre. Jesús habló Palabra fuerte. “Al oírlas muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra ¿Quién la puede oír?”.

“Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban (…). Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor ¿a quién iremos?”: (Juan 6:60-67).

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