DURA COSA TE ES DAR COCES CONTRA EL AGUIJÓN
"Saulo, Saulo, dura cosa te es dar coces contra el aguijón" (96)
Pastor Henry Vivas
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“Dura cosa te es dar coces contra el aguijón”: (Hechos
26:14). Pablo, el fiero perseguidor de la naciente Iglesia, solo necesitaba
caer rendido a los pies de Cristo para cambiar su manera de pensar. Con el
mismo celo con que acosó a los primeros cristianos, así dedicó el resto de su
vida a servir al Señor.
Un encuentro personal con Cristo requiere todo aquel
que, así como Pablo, aún no conoce realmente a Dios y por eso blasfema. Un
encuentro que quite sus prejuicios y el Espíritu Santo lo confronte con su
pecado, que bote sus argumentos humanos para dar paso a una nueva vida: (Juan
16:8).
"Dura cosa te es dar coces contra el
aguijón", le dijo el Señor al entonces Saulo cuando este cayó a tierra y escuchó la Voz de Cristo que le estaba hablando desde el Cielo: (Hechos 26:14).
Imaginamos la dramática escena en la que Saulo, temblando de miedo, logra
balbucear algunas palabras.
Cuando el hombre de campo lleva una yunta de
bueyes y no quiere que estos se salgan de la ruta o vayan a su ritmo, los hinca
(jinca) con una punta afilada, un aguijón. Entonces, el animal se enfurece y
arremete con sus patas contra el aguijón, haciéndose daño por el dolor que el
filo le provoca.
Al detener sus sangrientas aventuras contra la
Iglesia Primitiva, el Señor habló parabólicamente sobre dar coces, (patadas),
contra un aguijón, para ejemplificar al ya después apóstol Pablo que debía
enderezar su camino, pues al perseguir a la Iglesia se hacía daño él mismo: (Hechos
8:3).
La expresión usada por Jesús "dar coces
contra el aguijón", significa luchar inútilmente, pelear en vano en contra
de algo muy superior, es nadar peligrosamente en contra de la corriente, es
llevar la contraria a algo o a alguien, (en este caso a Dios), y salir
perdiendo como Saulo. (Hechos 9:5).
Es una metáfora que aplica a quienes Dios está
llamando para cambiar el rumbo equivocado que llevan sus vidas, pero no entienden.
En vez de aceptar un consejo, más bien se molestan porque no quieren
enderezarse y se quejan haciéndose un gran mal dando coces contra el “aguijón”
de la Palabra.
En muchas iglesias hay personas que solo se
sienten bien cuando se les aplaude todo, cuando no se les llama la atención, o
cuando se es tolerante con la doble vida que llevan, pero cuando se trata de
ser corregidas, dan "patadas" contra el aguijón que busca el bien de
ellas: (Proverbios 3:7).
También dan coces contra el aguijón aquellos
hombres y mujeres a quienes Dios está llamando desde hace mucho tiempo para
servir en su Obra, pero en vez de obedecer la Voz del Señor postergan su
decisión poniendo pretextos, así como hizo Moisés cuando fue llamado por Dios:
(Éxodo 3).
Dar coces contra el aguijón es cuando en vez de
recibir con espíritu receptivo la Palabra de Dios, nos enojamos por la crudeza
del mensaje sabiendo que es Dios hablando y poniendo el "dedo en la
llaga". Muchos no comprenden que el Evangelio de Cristo se debe presentar
tal cual y no maquillado.
Un mensaje suave puede llevar al infierno, pero
uno duro al Cielo, aunque la gente se vaya de la iglesia donde hay sana Palabra
de Dios, y no palabra corrompida de hombre. Jesús habló Palabra fuerte. “Al
oírlas muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra ¿Quién la puede
oír?”.
“Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos
murmuraban (…). Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no
andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también
vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor ¿a quién iremos?”: (Juan 6:60-67).
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