JESÚS HARÁ EL MILAGRO PERO TIENES QUE ACTUAR
"Jesús hará el milagro, pero no te quedes de brazos cruzados" (99)
Pastor Henry Vivas (WhatsApp +505
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Si Dios sabe lo que hay dentro de un pez entre millones
de ellos, sin duda que conoce todo lo que albergan nuestros corazones. (Mateo
17:27) registra el momento en que Jesús ordenó a Pedro atrapar un pez donde
hallaría un estatero (moneda), para pagar el impuesto del Templo de
Jerusalén.
Según los historiadores, un dracma era la moneda griega
que en tiempos de Jesús equivalía al pago de una jornada laboral diaria. Dos
dracmas era la tasa tributaria anual establecida desde la época de Moisés, y
que todo judío mayor de veinte años debía pagar para la manutención del Templo.
Parece que los recaudadores de impuestos estaban al
acecho de Jesús, pues apenas llegó a Capernaum querían cobrarle, pero no fueron
directo a Él, sino a Pedro. Este de inmediato se fue a informarle a Jesús,
quien ya sabía lo del cobro por su conocimiento anticipado de todo: (Presciencia).
Jesús dejó claro a Pedro que no tenía por qué pagar
tributos por ser el Dios Creador: (Juan 1:3), además, en su breve condición
terrenal era el Hijo de Dios que se adoraba en el Templo. Pero, el Señor pagó
el impuesto para enseñarnos a ser humildes y a respetar a las autoridades.
(Romanos 13:1).
Jesús sabía muy bien que Él estaba en el centro del ojo
público, y como sus detractores siempre buscaban hacerle daño, para ellos era
una buena oportunidad de acusarlo de ser enemigo del Templo del Señor y un
deshonesto evasor de impuestos divorciado de su predicación.
(Romanos 12:18): "Si es posible en cuanto dependa de
vosotros estad en paz con todos…". Como hijos de Dios procuremos que nuestros
actos sean transparentes, porque, así como Jesús era espiado por sus enemigos, muchos
hoy viven pendientes del cristiano para ver en qué falla. (2 Corintios 3:1-2).
Inquirido por los cobradores, un apresurado Pedro no supo
muy bien qué decir, e ignoraba que, en su Omnisciencia, Cristo ya sabía qué
había ocurrido, por eso le ordenó ir a pescar un pez del cual sacaría el
estatero equivalente a cuatro dracmas para pagar el tributo de ambos.
Qué gran sorpresa se debió haber llevado Pedro al llegar adonde
Jesús dispuesto a contarle lo ocurrido con los cobradores, y escuchar de su
propia boca los detalles del incidente. Otra sorpresa debió haber sido tener
que obedecer la extraña orden de ir a sacar una moneda dentro de un pez.
Súper mayúsculo sería su asombro al comprobar que al
atrapar el primer pez que mordió el anzuelo, halló la valiosa moneda para pagar
el impuesto del Templo, pero es que, ahora visto a cientos de años de
distancia, no podía ser de otra manera, pues era Jesús el Creador dando órdenes
a su Creación.
A veces tu milagro vendrá por medios inesperados como en
la boca de un pez. Si la bendición fuera fácil, Pedro habría dicho a Jesús: “¿Para
qué me voy a incomodar?” “Mejor haz aparecer la moneda, así como haces milagros”.
Jesús hará el milagro, pero no te quedes de brazos cruzados. ¡Muévete!
El camino cristiano es de batallas, luchas, pruebas, y gana
el más obediente a Dios. No todo lo que queremos viene fácil y rápido. Tenemos
que pelear la guerra espiritual y saber que alcanzar una meta requiere
paciencia, pagar un precio y "mojarnos" como Pedro para pagar su
impuesto.
En (Mateo 17:27) el Señor fue preciso al dar instrucciones
a Pedro. Hoy también es claro con sus indicaciones para ser bendecidos aquí, y obtener
salvación y vida eterna: Arrepentirnos de pecado, nacer de nuevo, seguir a
Cristo, y, por supuesto, esperar con ansias el Arrebatamiento de su Iglesia.
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