NOÉ MARCÓ LA DIFERENCIA EN SU GENERACIÓN

"Noé marcó la diferencia en su generación" (94)

Pastor Henry Vivas (WhatsApp +505 8960 5699)

En una generación perversa cuyo corazón siempre se inclinaba a hacer lo malo, Dios vio a un hombre justo que marcaba la diferencia porque no era malvado como el resto, y por eso decidió borrar a esa gente de la faz de la Tierra con un diluvio, pero salvaría la vida de Noé y de su familia. (Génesis 7:1).

Así como Noé, hoy el cristiano tiene que marcar la diferencia en esta generación que se empeña en ir en contra de la Voluntad de Dios dando rienda suelta a toda clase de depravaciones como lo predijo Cristo: (Mateo 24:37): "Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre".

Siempre ha sido el Anhelo de Dios que su pueblo marque la diferencia y navegue en contra de la corriente del mundo. Cuando Israel iba a entrar a la Tierra Prometida, Dios le advirtió que echara a todas las tribus cananeas para no contaminarse adorando a sus dioses, pero Israel desobedeció.

Cuando el pueblo judío aún no había sido esclavizado en Egipto, vivió apartado en una tierra egipcia llamada Gosén: (Génesis 47:27). Siempre el remanente fiel de Dios ha recibido instrucciones de cómo marcar la diferencia entre lo limpio y lo inmundo, entre lo que agrada y desagrada al Señor.

(Ezequiel 44:23): "Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio". En (1 de Pedro 2:9), la Iglesia es llamada “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, extranjeros y peregrinos”.

Todos estos calificativos nos enseñan que, para Dios, la Iglesia es algo selecto y especial. Como Iglesia extranjera y peregrina que es, no debe imitar las costumbres del mundo, ni tampoco adoptar sus tradiciones, ya que nuestro paso por la Tierra es pasajero, efímero, temporal.

Marcamos la diferencia cuando nos conducimos como hombres y mujeres dispuestos a hacer la Voluntad de Dios con valentía, sin importar lo que diga la gente, sin importar que la gente nos llame, por ejemplo, fanáticos religiosos, porque lo que realmente debe importar es agradar al Señor. 

Marcar la diferencia es creerle a Dios, aunque no se mire nada, así como Noé cuando el Señor le dijo que mandaría un diluvio. Obviamente nadie conocía la lluvia porque nunca había llovido, pero Noé solo obedeció, pese a que quizás se burlaban al verlo construyendo el arca y lo tomaron por loco.

Muchos hoy se ríen y toman por loco a quien predica del pronto Arrebatamiento de la Iglesia. Marcar la diferencia es ser cristianos en busca de la excelencia y no mediocres indefinidos: (Apocalipsis 3:16). Un cristiano marca la diferencia, dispuesto a dar más de sí con una milla extra: (Mateo 5:41).

El buen alumno se desvela privándose de diversiones y cuando recibe sus notas marca la diferencia, pues supera a los demás. Un cristiano que quiere recibir su galardón en el Cielo siempre está preparado como las cinco vírgenes prudentes que también marcaron la diferencia: (Mateo 25).

Marcar la diferencia es ser como Jesús, sintiendo pasión por el Evangelio. Un cristiano marca la diferencia con principios y metas definidas. En Noé hubo características que lo hicieron marcar la diferencia: hombre justo, caminó con Dios, obedeció y fue diligente haciendo la Voluntad del Señor.

¿Qué significa caminar con Dios, así como Noé? Es mantener una relación íntima, personal y constante como Padre e hijo. Quiere decir ser obedientes a su Voluntad. Caminar con Dios es dejarse gobernar plenamente por Cristo, anular nuestro yo, negarnos a nosotros mismos: (Mateo 16:24).

 

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