SI DIOS TE USA NO TE JACTES
"Si Dios te usa, no te vanaglories" (98)
Pastor Henry Vivas
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Si Dios te usa no te jactes, no te vanaglories, no
hagas alarde, mejor cállate. El Poder es de Dios, no tuyo. Deja que sea Dios el
que te honre y muestre quién eres tú. Tomemos el ejemplo de Cristo, quien, en
un acto de suprema humildad, hacía un milagro y le decía a la gente que se callara:
(Mateo 8:4).
En el Evangelio de (Lucas 10), vemos que Jesús
escogió a 70 hombres para enviarlos a predicar las buenas noticias de salvación
y vida eterna. Tras cumplir su tarea, los 70 vuelven eufóricos e informan al
Maestro que su misión fue tan exitosa que hasta los demonios se sujetaban en su
Nombre.
Comprendemos y nos identificamos con el gozo de
aquellos hombres, porque también hemos sentido la misma alegría al salir a las
calles a predicar el Evangelio de Cristo, cumpliendo así con la Gran Comisión: (Marcos
16:15). El gozo es mayor cuando el Espíritu Santo toca los corazones.
A primera vista asombra el “frío” recibimiento
que les hizo Jesús, ya que no los felicitó como talvez ellos esperaban, sino
que fiel a su carácter práctico llamando al pan, pan, y al vino, vino, les dijo
que mejor se preocuparan porque sus nombres estuvieran inscritos en el Libro de
la Vida.
Cuando en (Lucas 10:18) Jesús les dice a los 70:
"Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo", en el momento en que
sus discípulos expulsaban demonios en el Nombre de Jesús, el Señor les estaba
recordando la estrepitosa caída del diablo al ser echado del Cielo por su
orgullo y su vanidad.
Lo que Jesús transmitió a sus 70 predicadores es
que tuvieran cuidado, debido a que la efectividad de su misión podía hacer que
se les "subieran los humos a la cabeza", es decir, el ego, la
vanidad, el orgullo, así como a Satanás. Además, por encima de su éxito
misionero estaba la salvación de ellos.
Aquí hay un mensaje poderoso de parte de Dios dirigido
especialmente a los hombres y mujeres que le sirven al Señor en distintas áreas
ministeriales. Es un mensaje que advierte del peligro de caer en el orgullo y
la jactancia de presumir ante los demás del poder con que Dios los usa.
El verdadero siervo que el Señor usa con poder se
conoce por su humildad. Nunca se auto promociona. Es Dios quien a su debido
tiempo lo saca del anonimato como a David: (2 de Samuel 7:8). Es una persona
que no necesita abrir la boca para divulgar cómo Dios lo usa con sus dones y
talentos.
Es el Señor el que toca los corazones de los
demás para que lo tomen en cuenta. (1 de Pedro 5:5-6): "Dios resiste a los
soberbios y da gracia a los humildes. Humillaos pues bajo la poderosa mano de
Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo...". El Señor quiere que
anulemos nuestro ego.
La inesperada respuesta de Jesús a la gran
alegría demostrada por los 70 predicadores de su Palabra, también nos enseña
que podríamos estar sirviendo a Dios, y a fin de cuentas no ser salvos, sino
únicamente un puente para que otros se salven, tal como afirma (Mateo 7:22-23).
Jesús dijo que muchos en el día del juicio le
dirán lo que hicieron en su Nombre, pero los rechazará por infieles. La
exhortación de Jesús abarca a toda la Iglesia cuyos miembros, aunque no tengan cargos,
deben procurar que sus nombres estén inscritos en el Libro de la Vida:
(Filipenses 2:12).
“No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en
el reino de los cielos (…). Muchos me dirán en aquel día Señor, Señor ¿no
profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos fuera demonios (…). Y entonces
les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí hacedores de maldad”: (Mateo
7:21-23).
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